Lápiz y papel. Es lo básico. Lo esencial. Seguramente la materia prima que todos nos hemos animado a usar cuando en el pupitre nos creíamos artistas. Sin pretensiones. O con ellas. Y ese espíritu primigenio cala en la obra de Ignacio Alcázar. Trazo tan firme como onírico, arrancando jirones de esencia a una realidad cotidiana. Coloco la vista en un plano, me quedo con una parte y cuento una historia. Me gusta. Y la mezclo hasta saborear una metáfora visual que no ha hecho nada por esconderse. Veo y oigo. Ruidos, melodías, susurros. Cada obra, una escena. Cada escena, un espíritu de diseñador y arquitecto, pero ante todo, de un artista. Y un retratista. Porque con dos o tres detalles, un par de ojos, pelo y poco más, a veces nada más, logra introducirte en su universo. Lo mejor, que te capta, que lo consigue, que eres tú en todo. La esencia de la esencia
La exposición, en la galería Movart de Madrid, que a partir del día 5 colgará la obra de Miguel González de San Román. Tiene también muy buena pinta.
sábado, 2 de abril de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
El resurgir de la zarzuela
Jugaba el Real Madrid. ¡Y retransmitido por televisión! Sin embargo, el Teatro de la Zarzuela estaba prácticamente lleno. Que no se entere Mourinho. Me avisó el director de la Delegación del Gobierno de Navarra en Madrid (bueno, a mí y a un montón de navarros más) de que estaba en cartel una composición de mi vecino Joaquín Gaztambide. Estreno de una artista para más señas, con la que el tudelano triunfó en 1852 y que vuelve a escena siglo y medio después con una coproducción del Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Oviedo. Me encanta la música. Ya lo siento. Y no podría ser objetivo. Pero la verdad es que todo el mundo salió encantado. Y las críticas que he leído por ahí, firmadas y anónimas, hablan maravillas de la sesión doble que ha programado el Teatro de la Zarzuela. Destaco una al azar: “De lo mejor que he visto en los últimos años”. Lo suscribiría, pero para eso debería haber acudido antes a esta sala o a una representación en vivo de zarzuela. Eso sí. Visto lo visto, apetece volver. El menú del otro día no estuvo nada mal. De primer plato, la partitura que escribió Gaztambide con el libreto de un ‘tal’ Ventura de la Vega. De segundo, lo que se considera la continuación: Gloria y peluca, de Francisco Asenjo Barbieri y José de la Villa del Valle. Una pena que sólo esté en cartel hasta el domingo 13 de marzo. Con todo el cariño, hay musicales, tan de moda, que no le llegan a la altura de la suela y que se eternizan. Ni algunos muy afamados y que he tenido el gusto de soportar. Pero bueno, mientras funcionen, alegría. Que no están los tiempos para ir contra lo que triunfa. Lo que sí animaría es a los que gustan frecuentar ese tipo de espectáculo que echen de vez en cuando un vistazo a la programación del Teatro de la Zarzuela. Es posible que, como me ha pasado a mí, se sorprendan y les encante. Suena a rancio, muy rancio. Pero nada más lejos de la realidad. Una puesta en escena muy cuidada y unas voces e interpretaciones interesantes. Las partituras de Gaztambide y Barbieri son prácticamente óperas. Engrandecen el género chico. Y la calidad vocal de Marco Moncloa, Fernando Latorre, Marisa Martins, María Ruiz de Orduña, José Manuel Montero y Sonia de Munck le dan lustre. También la aportación de Emilio Gavia. Pero del elenco de más de 60 actores y cantantes en escena, de todos ellos, me quedo con Edu Soto. Sí, el Neng, que demuestra que detrás de un arquetipo hay un gran tipo. Y un gran artista.
Si quieres echar un vistazo al vídeo de la obra, pincha en este enlace del canal del Teatro de la Zarzuela en youtube: http://www.youtube.com/watch?v=ASuc1v5Yys8
lunes, 24 de enero de 2011
Buena impresión (digital)
Lo mejor del arte es que te lo puedes encontrar en todas partes. Sólo hay que mirar con ojos de querer toparte con él. O descubrirlo de manera formal, como una exposición, pero en un Centro Cultural de barrio sin grandes pretensiones. Por ejemplo, el otro día, al salir de hacer como que me doblaba en yoga (y madrugo, que conste, para acudir a la clase, en La Elipa) me paré en la muestra Entre sombras (obra gráfica 2007-2010), de Enric Bardera (impresiones digitales en papel y aluminio). Reconozco que después de un cuarto de hora de meditación la vida se ve de otra manera. Y también que no creo que acabe ninguno de estos ejemplares en El Prado o el Reina Sofía. Y que no pagué nada por visitarla, ya que la entrada es gratuita. Pero la interpretación y reinterpretación de lo cotidiano me pareció, como poco, curiosa. ¿Por qué un árbol desnudo no va a poder ser el origen de una concepción artística? Al contrario. El mundo que nos rodea es la verdadera esencia del arte. Sólo, como he dicho, hay que mirar de otra manera. O, simplemente, mirar.
Entre sombras (obra gráfica 2007-2010), hasta el 13 de abril de 2011 en el Centro Cultural de La Elipa, calle Santa Felicidad, 39, en Madrid.
domingo, 9 de enero de 2011
Larga vida a Nuria Espert
Simplemente pudo ser que después de algo más de una hora torrefacta apagaron la calefacción. Pero lo cierto es que lo sentí. Terminó la obra y noté como se me erizaba el cabello a la altura de la nuca. Nunca me había pasado. Me gustó. Me gustó la experiencia y me gustó Nuria Espert. Confieso que siempre me ha transmitido distancia cuando he escuchado o visto alguna entrevista. Creo que el tono de voz, su cadencia al hablar... me retraen a la acepción peyorativa de 'diva'. Pero siempre procuro dejar los prejuicios en casa cuando me lanzo a un contacto directo. Y la Sala Pequeña del Teatro Español te remitía irremediablemente a eso. Siete filas. Casi notabas el aliento. Su interpretación superlativa no podía más que penetrarte hasta por los poros y poseerte. Un lujo del que poder presumir. Sé que entre los aplausos que obligaron a saludar cuatro o cinco veces a la artista están también los de un Sheakespeare emocionado al comprobar la fuerza revitalizada que Nuria Espert ha dado a su obra. Liviana y grácil en sus movimientos, parecía rejuvenecer. Sin embargo, pasaba sin alharacas de encarnar a la hermosa Lucrecia a transformarse en su abyecto verdugo, Tarquino. Ese talento sólo puede encerrarse en unos pocos. Y Nuria Espert, diva, diosa de las tablas, lo consigue en La violación de Lucrecia. Miguel del Arco reconoce sin ambajes que ya puede decir, y regocijarse, que ha dirigido a Nuria Espert. Como las otras 19 personas que han participado en el montaje, un monólogo sublime. Hay algunos 'peros', como el audio del oprobio en sí que, nunca mejor dicho, creo que deshonra la puesta en escena. Aunque la mayor afrenta, sin duda, que no se prolongue más tiempo esta maestría.
viernes, 10 de diciembre de 2010
El Plan Ch
Para extender la revolución (comunista, maoísta u otra del estilo) hay dos vías: mandar al Che a Angola… o comprar África. Los chinos han aplicado esta segunda vía. Jarabe que están recetando para todo. Eso de “si no puedes con tu enemigo únete a él” pero llevado a la siempre sabia colección de axiomas tan clásicos del lejano Oriente. No sé si habrá un proverbio chino al uso -seguro que sí- para aplicar a esta forma de moverse. Pero qué mejor manera que sostener un régimen apoyándose en la teoría económica totalmente contraria. Por ejemplo. Con mi producción barata inundo el mercado con mercancía sin competencia. La calidad es lo de menos en muchos casos, pero el consumidor se pirra por mis productos sencillos y a buen precio. Los empresarios, ni te cuento. Dinero rápido. Da igual los gastos de exportación (gastos medioambientales, claro, que no ‘económicos’). Primer torpedo, a la línea de flotación: a la industria occidental que apenas puede competir. Segundo torpedo, con ese dinero que estoy acumulando, a los propios Estados. Compro su deuda (en el mercado capitalista) y siempre gano: bien con intereses de una forma, los bancarios, o de intereses de otra. Pues eso mismo está llevando a cabo en África. Lo que yo llamo ‘el Plan Ch’. El continente, estrujado por el hombre blanco durante siglos, tiene todavía mucho que decir. Por lo menos, cuenta con materias primas. Pero lejos del paternalismo occidental y su estilo colonialista clásico, los chinos han llegado como hormiguitas. Trabajan mucho y vienen con pasta. Financian infraestructuras y las ejecutan. Y de qué pie cojee el gobierno de turno le da exactamente igual. De esta forma, China ya es un socio prioritario de 48 de los 53 países africanos. Y todos encantados de haberse conocido. Gran análisis -y profundo- de Serge Michel y Michel Beuret; una patada en la tripa a ‘los países ricos’, a su conciencia, a sus negocios menos limpios y, por añadidura, a la propia China y sus métodos. Y unas fotografías reportajes por sí solas del premiado Paolo Woods. África se merece mucho más que la limosna de la ayuda al desarrollo. Por más o menos peso que suponga para nuestro endiosado PIB.
China en África está editado por Alianza Editorial
China en África está editado por Alianza Editorial
La ópera como preludio de la Revolución
Compuesta hace algo más de dos siglos, y ambientada en esa época, Las bodas de Fígaro es una de las mejores óperas -bufa- de Wolfgang Amadeus Mozart. Ambientada en Sevilla, con libreto (en italiano) de Lorenzo da Ponte… y ya vale de datos enciclopédicos. Llama más la atención el tema con el que arranca la obra: el derecho de pernada. ¡Hala! ¡Con alegría! Que nada, que el conde quería beneficiarse a la doncella Susanna antes de que desposara con Fígaro. No me extraña que en su momento la obra no encontrara patrocinio. Vamos, que no fue de encargo. Pero sólo su ingenio descarado le podía llevar a hacer cosas así. Le gustaba la provocación. Lámeme el culo fue otra de sus composiciones. Algo que contrasta con su carácter religioso. No en vano, era católico nacido en el Sacro Imperio Romano Germánico. En realidad, sufría el clásico tira y afloja constante. Cosas de la moral y la vida mundana. Pero a lo que iba. Esa aventura musical, de todas maneras, fue todo un éxito en su estreno. Sin embargo, la polémica por su contenido político obligó a los autores de Las bodas de Fígaro a retirar algunas partes del texto para superar la censura. La lucha de clases que reflejaba estaba provocando en Francia alguna tensión añadida a la hermana del emperador José II, María Antonieta. De todas maneras, la alegría le duró 3 años. La revolución estaba al caer.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Conceptografías
Un día, Chema Lizarralde cambió las palabras por las imágenes. Optó por el flash y el silencio. Pero se equivocó. Sus fotografías, sus conceptografías diría yo mejor, hablan mucho. No sé si habrán superado su forma de unir, de pegar, de hilvanar vocablos y letras. Pero consigue trasladarte de un vistazo al universo que elijas. Él propone. Tú dispones. Capaz de transformar una estampa anodina, nimia, fútil, inane en un discurso intenso. O, al menos, en un guiño. Y por eso, sólo por eso merece la pena. chemaversusmundo.blogspot.com es su exposición universal y en constante evolución.
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