viernes, 11 de noviembre de 2011

Yo soy más de Astérix

En esta fiebre tintiniana que nos ha entrado aquí a todos, yo confieso que a mí ni fu ni fa. Que nunca me ha dado por el del flequillo. Reconozco que la peli que le han dedicado tiene mucho mejor pinta que las de los héroes galos. Y que estéticamente, para ser cool, puede quedar mejor colgar un cuadro basado en una viñeta o en una portada de la obra de Hergé que en una de Uderzo (y Goscinny). Pero yo me sigo quedando con Astérix. Y Obélix.

De hecho, Obélix y compañía fue el primer cómic de la colección que cayó en mis manos cuando no era todavía ni proyecto de persona. A partir de ahí, fui leyendo todos. Con el tiempo, me pegué el gustazo de comprarme la colección entera. En tapa blanda, una edición especial económica que salió, si no me equivoco, hace unos 15 años (o más, pero miedo me da calcularlo).

Seguro que Tintín será la bomba. Pero al igual que en la literatura, que pasé de golpe de los Hollister a Agatha Christie, yo ya andaba enfrascado en cómics de otro calibre para cuando me hubiera tocado leer algo del reportero y su perrito. Una vez cogí uno de los tomos del belga. Juro que me resultó aburrido por no decir otra cosa. No descarto que en otra ocasión vuelva a hacer un intento a ver si mis humores me colocan a la misma altura que los miles de devotos de sus aventuras.

Mientras tanto, sigo disfrutando con las historietas de Lutecia, de Abraracúrcix y los suyos. Me da igual que puedan ser repetitivas. Que el pobre Asurancetúrix acabe amordazado y los romanos soñando con que llegue el relevo. Lo que yo sigo soñando, que es posible poner en jaque a los todopoderosos. Que hay que ser irreductible a las convicciones. Y que se puede defender lo propio en armonía con el resto. Eso sí, no hay redbules que valgan. Donde esté una buena pócima...

Y mientras encontramos la fórmula del brebaje, podemos volver a retomar los clásicos que crearon Albert Uderzo y René Goscinny. Desde hoy, día 11 de noviembre, Salvat, a través de la editorial Bruño ha sacado a la venta la colección remasterizada. Sí, como si fuera una reedición de los éxitos musicales de Procol Harum o los Ramones. De momento, los 4 primeros tomos (tanto en castellano como en catalán; en euskera sólo los dos primeros). Un tamaño más grande y con una nueva versión restaurada, con colores e imágenes más nítidos. Las traducciones están revisadas y corregidas. Y en las páginas finales se incluyen planchas originales, ediciones de otros países y otras curiosidades. En primavera saldrán los cuatro siguientes. Y así, hasta completar la obra.

Astérix La Gran Colección está editado por Grupo Editorial Bruño

martes, 11 de octubre de 2011

Historias paralelas y confluyentes

Regalar un libro es sano, pero complicado. A ti te habrá gustado (si es que te lo has leído, claro), pero a mí me puede horrorizar tranquilamente. Y no te digo nada si no coincide en absoluto con los gustos propios. ¿Será que no me conoce? ¿Cree que soy así? Menuda paranoia. Elegir un éxito puede ser una solución. Un autor reconocido ayuda a acertar. Pero lo hace en la misma proporción con la que el regalo pierde personalidad. Cuando regalo un libro me gusta, al menos, que sirva para que esa persona descubra obra o escritor que, al menos a mí, me hayan llamado la atención. Y ya, acabo con la brasa previa inicial.

Para mi cumpleaños, una pareja de amigos me obsequió con una novela. Es de agradecer que viniera acompañada del tique de regalo. Aunque un regalo es un regalo. Y en mi caso no hacía falta. Además, se daban dos circunstancias: Una, que esta pareja tiene buen criterio. También lector. Y, dos, que acababa de volver de un viaje por escandinavia y el Báltico. En concreto, pasé por Estonia y Finlandia. Y resulta que la escritora es Sofi Oksanen, finlandesa. Y el libro, Purga, está ambientado en Estonia. Una joven rusa llega huyendo a casa de una anciana, una granja en un pequeño pueblo del país que acaba de recuperar su independencia de la Unión Soviética recién disuelta. La historia contemporánea se mezcla con la de los momentos previos a la II Guerra Mundial. Y contar más sería injusto.

Purga fue originalmente una obra de teatro. Pero la adaptación que Sofi Oksanen ha hecho de su propia creación es de premio. El de Mejor Novela Europea del Año entre ellos. El ritmo te va atrapando poco a poco. Lo cierto es que al principio desconcierta. Pero cuando te estás planteando si te está enganchando o no ya te ha atrapado. Tal vez ese "se lee sin aliento y con los dedos agarrotados" que firma la crítica del Berlingke Tidenden en la solapa sea exagerado. Pero lo de soberbia, brillante, un verdadero fenómeno literario sí que le hace justicia a no sé si una obra maestra, pero sí una novela más que recomendable.

Purga está editado por Narrativa Salamandra

sábado, 10 de septiembre de 2011

Airbag, el cóctel agitado pero no revuelto



Si por algo se caracteriza buena parte de la música que inunda radios y cadenas de videoclips es por la ñoñería. También porque un tío feo se rodee de chicas explosivas. O chicas explosivas exclusivamente que intentan demostrar que Traci Lords o Jenna Jameson eran unas castas, cándidas y puras. También hay artistas increíbles y vídeos musicales que se merecerían un Oscar. No es el caso, insisto, de esa colección de bandas y bandarras, ellos y ellas, de medio pelo, más productos de marketing que otra cosa. Que escudados en el pop aburren al personal en cuanto suenan los cuatro primeros acordes (si es que llegan a cuatro). Esa especie de música blandiblú* que no va a ningún lado pero que, fíjate, triunfa. Música sansirolé, letra sansirolé... De vez en cuando hay grupos que, por lo menos, rompen esa tendencia. Aunque su discográfica se denomine punk salvaje (la granadina Wild Punk), tampoco hay que exagerar. Sí que tienen arranques que a Sid Vicious le harían levantar una ceja. Tal vez se acercan más a los últimos temas de Green Day o (qué suavecitos) lo nuevo de Red Hot Chili Peppers -que la Sexta ha aprovechado como sintonía para el europeo de baloncesto 2011-. Las letras tampoco es que tiren a Cervantes de la cama, aunque seguro que a Quevedo le hubieran hecho gracia. Situaciones cotidianas, como ver una película porque el tráiler tenía buena pinta, que enérgicamente toman otra dimensión. Por lo menos, algo de potencia bien canalizada para los adolescentes, destinatarios principales de este trabajo, Manual de Montaña Rusa, que no lleva a despertar las sensaciones vertiginosas de la atracción, pero que esboza en la cara esa sonrisilla que se nos queda cuando nos bajamos de ella.

Y como estamos en la época, he seleccionado otro de los temas del disco, que han editado en CD y vinilo, con un toque surfero muy de su estilo.



Si te apetece escuchar el long play íntegro, puedes darte el gustillo en http://airbag.bandcamp.com/album/manual-de-monta-a-rusa-2

Y si quieres saber más del grupo, http://www.mondoairbag.com/

Ahí puedes encontrar los temas si quieres ver además de escuchar http://www.mondoairbag.com/videos/

*Forma habitual como se conoce el juego de Congost llamado Blandi Blub.

domingo, 28 de agosto de 2011

Guetta, que no jeta


Un poco vividor, sí. Pero es lo que tiene la noche. Siempre he admirado a los discjockeys que aportan valor añadido. Para pinchar discos, vale cualquiera. Para crear una línea musical coherente, la cifra se reduce. Y casi se queda en la mínima expresión si añadimos otra incógnita a la ecuación: fusionarse con el público. Recuerdo hace unos años que se empezó a poner de moda los discos de mezclas. Juraría que no tengo ninguno de aquella época, pero la horquilla era impresionante entre los mix terriblemente malos y los excelentes (para los que les gustara todo aquello). Confieso que siempre me picó la curiosidad por hacer un poco de scratch en mi tocadiscos, pero era cobardica. El cabezal de la aguja necesitaba algo de peso para que no saltara de surco en surco y no era plan que la peseta que tenía colocada para ejercer esa función se acabara cayendo. Respeto demasiado los vinilos para destrozarlos por muy horribles que sean los atentados auditivos que contengan.

No era (ni soy) de discotecas (he veraneado una vez en Ibiza y no he pisado ninguna, ahí queda eso). También he tenido la suerte de que los únicos diyéis que conozco personalmente, Txema Pinto y Dani Reoyo, son muy buenos y lo poco que he escuchado en vivo después no ha estado a la altura. O las circunstancias no eran las mismas, que todo influye. Y entre lo enlatado, de las pocas excepciones de artistas que me han encadilado en estos lares musicales, el galo David Guetta. Y parece hasta un chico majo. Mañana pone a la venta su último disco, doble para más señas (sólo un cedé en la versión estadounidense, chincha). Que nadie se sorprenda. Pero suena bien. Muy bien.



Más info sobre Nothing but the beat en su propia página web http://www.davidguetta.com/

Tras Where them girls at, que ya ha sido un éxito todo este verano, el segundo sencillo del álbum, Little bad girl, tiene también su videoclip listo.


sábado, 27 de agosto de 2011

Llega la colectatura (on-line, pero versión papel)

No. No es nuevo. No es la primera vez que VVAA firma un libro. Ni siquiera una obra única y de ficción. Pero no puedo empezar tan negativo. Arranco otra vez.

Parece mentira. De lleno en la segunda década del siglo XXI y todavía hay cosas nuevas por hacer y descubrir. Y yo sin gorro de plumas. Tengo que revisar mi fondo de armario aventurero. No así mis estanterías, porque acabo de terminar toda una novedad, un experimento narrativo que surgió on-line pero se ha hecho carne de papel.

Abro paréntesis. Hablar de carne de papel me ha recordado una novela fantástica en todos los sentidos y que, en su propia edición, también resultó un experimento curioso. La gente de papel, del mexicano Salvador Plascencia, editada por Mondadori. Cierro paréntesis.

http://www.tobe-continued.com/ ('continuará', toma N. del T. que me he marcado) inició el proyecto. Eligieron un padrino que escribiera el primer capítulo. A partir de ahí, lo que los participantes fueron creando. Un comité editorial seleccionó e hizo crecer la novela. En letras e ilustraciones. Pero Internet sabe a poco. Por mucho que estemos de lleno en la segunda década del siglo XXI el papel tiene ese empaque que lo virtual (este blog sin ir más lejos) no llega a materializar. Por eso, Voces para un blues negro puede presumir de ser la primera novela negra colectiva redactada on-line y editada como toda la vida. Y lo cierto es que el resultado está muy por encima del título. Si no lo sabes, no te das ni cuenta de que las aventuras del detective Fermín Colifatto las han parido distintas cabezas. Si se prefiere, no es un acabado irregular en el que unas partes quedan desconchadas, otras de gotelé, otras de cenefas y otras de mármoles de Macael.
Sí, reconozco que con Santiago Roncagliolo (Pudor, Abril rojo) como maestro de ceremonia inaugural no podía más que lanzarme a la lectura. Me gusta cómo escribe este limeño. Y no por pendolista. Desconozco cómo explaya su caligrafía. Sino porque es de esos autores que cualquier cosa que le leo veo bueno.
Roca Editorial ha apadrinado esta empresa. Y si ya de por sí editar un libro tiene ese toque de andanza de espíritu arriesgado, dar vida a este puzle literario tiene más miga todavía. Al menos, tendrán su mención en los libros de literatura si este nuevo género, por decir algo, llámalo colectatura, cooperatura o multiratura acaba por hacer algo propio. Si no, bienvenidos los experimentos. Al menos, como éste.


http://vimeo.com/25619633

Además de currarse un vídeo para 'anunciar' la novela, han hecho lo propio otro con las ilustraciones (que, entiendo, por costes, se han editado en blanco y negro y no en color, una pena, como los originales).

http://vimeo.com/26101699

Y puedes bucear en todo el proceso de creación de la novela, leer los capítulos finalistas y más en la página del proyecto http://tobe-continued.com/

viernes, 26 de agosto de 2011

Steven 'Súper cómodo' Spielberg

Sólo había escuchado dos comentarios sobre la película. Uno, que era como volver a la infancia, un homenaje a ET o Los Goonies. Otro, que ya se entendía el final insatisfactorio de Perdidos: J. J. Abrams estaba con la cabeza en este trabajo en vez de rematar una serie que, pese a todo, sigue siendo uno de los mejores trabajos televisivos en mucho tiempo. Aunque muchas veces resulta imposible, me gusta ver las películas sin saber absolutamente nada del argumento. Y ésta fue una de esas ocasiones. Lo único, que con esa información previa había que prepararse en condiciones. Si era un homenaje a nuestros 'clásicos', había también que poner de nuestra parte. El cine Capitol, en la Gran Vía madrileña, nos ofrecía la cinta en la sala 1. Perfecto. Sala grande, como hace años. A eso le añadimos un combo de palomitas que resultó un cubo casi de los de pasar después la fregona. Y dos refrescos nada menos que de 75 centilitros. Sólo faltó el poder haber tenido entradas de gallinero, las que nos podíamos permitir en nuestra niñez para poder ir, al menos, una vez cada fin de semana al cine. Si hubieran puesto algún cortometraje antes, la velada hubiera resultado ya todo un viaje astral. Así que con toda nuestra inocencia (y rodeados de treintañeros) nos dispusimos a ver la última apuesta de Spielberg. Por supuesto, Super 8 no llega a estar a la altura de otras obras dirigidas o producidas por don Steven. O, al menos, no me 'arrebató' como en ocasiones anteriores.

Recuerdo cuando salí del cine muchos años atrás de ver Encuentros en la tercera fase. Le dije a mis primos mayores con los que acudí (juro que la anécdota es verídica) un emocionado "quiero ver las dos primeras". Compredme. Era un churumbel. Pero esta producción cumple con lo que esperas. La factura, impecable. El efecto envolvente de Abrams, suficiente. El trabajo de los niños actores (siempre tan complicado como infructífero en los resultados), notable. En especial Ellen Fanning, una nueva aportación de la saga familiar. Lo mejor, que es una película de aventuras al uso, sin discursos grandilocuentes sobre la libertad ni otras patrioterías de las que tanto abusa Hollywood en los últimos años. Y no cuento más para los que, como yo, no quieren saber nada antes de ponerse ante la gran pantalla. Ni siquiera haré la comparativa con otra película que vi al día siguiente en DVD, de temática similar, presupuesto similar, pero factura y acabado completamente distinto. Lo dejo para un artículo posterior. Os dejo unas semanas para que intentéis buscar un cine con sala grande para, seguro que lo conseguís, retroceder tres décadas. Si tenéis hijos, sobrinos o similar, id juntos. Si no, tampoco os privéis. No será la mejor película de vuestra vida. Una más de las que firma Spielberg, en su estilo, sin arriesgar, cómodo como pocos se pueden permitir. Pero sólo por la experiencia, creo, merece la pena.

sábado, 2 de abril de 2011

La esencia de la esencia

Lápiz y papel. Es lo básico. Lo esencial. Seguramente la materia prima que todos nos hemos animado a usar cuando en el pupitre nos creíamos artistas. Sin pretensiones. O con ellas. Y ese espíritu primigenio cala en la obra de Ignacio Alcázar. Trazo tan firme como onírico, arrancando jirones de esencia a una realidad cotidiana. Coloco la vista en un plano, me quedo con una parte y cuento una historia. Me gusta. Y la mezclo hasta saborear una metáfora visual que no ha hecho nada por esconderse. Veo y oigo. Ruidos, melodías, susurros. Cada obra, una escena. Cada escena, un espíritu de diseñador y arquitecto, pero ante todo, de un artista. Y un retratista. Porque con dos o tres detalles, un par de ojos, pelo y poco más, a veces nada más, logra introducirte en su universo. Lo mejor, que te capta, que lo consigue, que eres tú en todo. La esencia de la esencia

La exposición, en la galería Movart de Madrid, que a partir del día 5 colgará la obra de Miguel González de San Román. Tiene también muy buena pinta.